Baristas vs “no sé qué pedir”

16-01-2020

Capuchinos, lattes, espressos, moccas, tintos… muchas son las presentaciones en las que puedes disfrutar una taza de café y muchos son aquellos que se dedican a que cada taza logre relucir más que otra. Tras bambalinas de toda tienda de café se encuentra el último eslabón de la cadena de producción del dicho fruto: El Barista. Siendo estos los últimos que tienen contacto con el café antes de ser llevado a las mesas, son los responsables de aprovechar al máximo las cualidades de los granos para complacer a los amantes del café y seducir a quienes aún no lo son.

Lograr esto requiere de cuidado, pues sobre ellos no recae únicamente la responsabilidad de satisfacer a los consumidores, también velan por que la cultura cafetera se mantenga y progrese. Para esto deben equiparse con herramientas que les permitan demostrar que pueden hacerlo y esta vez no hablamos de máquinas de espresso, ni de prensas francesas, ni chemex, ni grecas. Vamos a ver de qué se trata.

Un barista sabe de historia

No precisamente historias relacionadas con fechas, revoluciones, guerras o tratados (aunque pueden hacerlo), el barista tiene la responsabilidad de saber la historia de la cultura cafetera, del origen de la producción y de la relevancia que el café tiene para el lugar en el cual se produce. Esto no sólo para responder posibles preguntas a los clientes, sino también para generar una apropiación por la taza que produce.

Un barista está a la moda

Aunque algunos relacionen a los baristas con la honda hípster, estos no se enfocan únicamente en llevar un estilo en su vestuario. Las tendencias del café son dinámicas, pues los consumidores disfrutan de aquello que los sorprende y esto se logra con la innovación. No por moda ni por mercadeo, la innovación en la preparación se logra cuando se quiere alcanzar una mejor extracción y aprovechar al máximo el grano que se utilizará.

Un barista es un cupido

No lanzan flechas ni casan parejas, el barista busca crear un vínculo con las personas y el café. Todo empieza al ofrecer los productos, una buena presentación y un trato amable son el primer paso para crear contacto, mostrarse presto a resolver dudas da puntos a favor y sugerir a quienes quieran asesoría es un “match” seguro. Lograr conocer los gustos del cliente con las preguntas adecuadas seguro te va llevar a segunda base: un amante del café. Por otro parte está el público más difícil, aquel que desconoce del café y es reacio a sugerencias, aquel que evita lo desconocido. Es acá donde la persistencia logra un resultado, mostrarse interesado en el cliente e invitarlo a conocer puede romper las barreras, desmitificar temores y lograr el objetivo fundamental: crear cultura alrededor del café.

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